EL “EQUIPO DE LUJO” DE KEIKO NO ALIGERA LA MOCHILA DEL FUJIMORISMO

Nacional-3828LIMA: “El nuestro sí es un equipo de lujo”, dijo el asesor fujimorista Pier Figari en chat con los congresistas “naranjas” cuando interpelaban al entonces ministro Jaime Saavedra. Keiko Fujimori respaldó arengando: “Me llena de orgullo ver la fuerza de nuestro partido!!!” (sic). Cuatro meses después, esa fuerza muestra un efecto bumerán: más de la mitad de los peruanos rechaza a Keiko.

La performance de este llamado “equipo de lujo” no ayuda a aligerar la mochila de la que habló su lideresa en campaña: Alejandra Aramayo y las acusaciones de extorsión en su contra, Bienvenido Ramírez y sus “teorías” sobre el Alzheimer, Elard Melgar y el retiro de su título por plagio son apenas los más recientes casos. Al menos trece tienen serios cuestionamientos y procesos en curso en instancia fiscal o judicial (ver infografía).

Expertos consultados coinciden en reconocer esta situación como consecuencia del reclutamiento que hizo Keiko, que no logró mejores cuadros. Y esto por las reticencias a un grupo reivindicatorio del oscuro gobierno de los noventa.

“El problema fue cómo ampliar bases de apoyo frente a un electorado polarizado por los noventa. La estrategia fue ‘ratonear’ votos. Para ello, era importante establecer relaciones sobre promesas y grupos organizados. Requerían ampliar redes y convocar candidatos con capital”, explica el politólogo Paolo Sosa, del Instituto de Estudios Peruanos.

“Keiko hizo ‘trabajo de hormiga’. Pero no todos los políticos regionales exitosos estaban convencidos de vincularse con el fujimorismo. Unos lo hicieron y perdieron capital político. Quizás en la mayoría de casos tuvieron que contentarse con operadores o políticos con redes, no con los mejores”, asegura.

Para su colega Milagros Rejas, de la Universidad Ruiz de Montoya, el reclutamiento deficitario “sí es una consecuencia” del pasado oscuro. Pero resalta la falta de filtros en esa designación de candidatos, hoy congresistas, donde “lo que manda más es el poder económico y el político”.

“Más que nada son negociaciones. Un partido como Fuerza Popular busca tener negociaciones con líderes regionales como Bienvenido Ramírez. Sus declaraciones no pueden tener lógica, pero ellos tienen capital político: han ejercido cargo público o tienen un lazo importante con algún sector. O también capital económico”, anota.

Jorge Aragón, coordinador de Ciencia Política en la Universidad Católica (PUCP), encuentra en el fujimorismo un mayor grado de esas falencias. Concuerda en que “hay un montón de gente que no se sentiría cómoda candidateando por el fujimorismo”.

“Terminaron reclutando a varios con falta de experiencia, no preparación y funcionales por saber moverse en terrenos cuestionables, ilegales… Parece que el fujimorismo ha sido particularmente atrayente para ellos”, asevera.

Con menos escrúpulos, verían al fujimorismo como “un buen caballo” para ganar poder. Esto traería “una lealtad coyuntural, mientras el fujimorismo sea un trampolín”.

Aragón remarca el caso de Aramayo, que fue antifujimorista y de Luis Galarreta, ex pepecista, que “han surcado de posiciones diferentes y ahora son los más fujimoristas”.

Los especialistas también coinciden en advertir un choque de agendas. Aunque los fujimoristas se esfuerzan en decir que son un partido institucionalizado, ya dan muestras de cierto desbande.

“La estrategia logró poner varios congresistas. El problema viene cuando empiezan a mostrar el ‘rostro feo’. Esto se agudiza porque el fujimorismo no llegó a ser gobierno: entonces cada uno tiene que avanzar sus agendas de forma fragmentaria”, señala Sosa.

“Quieren manejar su propio capital: poner temas en agenda, ser protagonistas y ser reelegidos. Si cometen errores, en elecciones encuentran cómo subsanarlos”, dice Rejas.

Los plagios, falsificaciones y talante autoritario no pintan un equipo de lujo. La ventaja de tener una mayoría juega en contra cuando no se demuestra estar la altura de las necesidades de los ciudadanos. (La República/David Pereda)

Infografia

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